lunes, 7 de septiembre de 2026

A modo de relato: Qué cara tiene el vicio

Qué cara tiene el vicio

Por R. Gabriel, el autor del blog

 

 

Un amigo de mi trabajo es doble A. Por obvias razones es un anónimo, e intuyo que se les denomina así porque son muchos, y podría ser cualquiera, pero no todos tienen la valentía de reconocer que están metidos hasta las rodillas en un fango apestoso que los marca de por vida y los abstiene de volver a tocar su martirio: el alcohol. Pero ese estigma bien podría ser un vicio cualquiera llevado al límite ¿no?

¿Qué cara tiene el vicio? Me pregunto.


Tiene cara como de deudas, como de dinero tirado, como de promesas que se quedan lejanas, en el horizonte alejado de tu realidad más próxima. Tienen cara como de culo fruncido porque existe esta estupidez llamada vacío emocional que nos ha determinado como errantes en la vida. Porque desde luego no es algo bello decirle a los otros, a tu alrededor, que tienes una necesidad imperante por algo en concreto: puede llamarse alcohol, tabaco, drogas naturales o drogas sintéticas, afecto humano, atención o bien, el mío: comprar juegos.

 

"Oye pero no es un vicio, es un modo de vida y mi youtuber favorito me dijo que comprar juegos y jugarlos y el backlog y que nosotros somos un bastión apolítico y bla, bla, bla. Bla. Bla"

 

Pues a día de hoy no encuentro ningún youtuber con el cual sentarme a platicar sobre la creciente "colección" digital que poseo, ni nadie en la comunidad que desee charlar sobre la cantidad de juegos que poseen. Quiero decir, pareciera que donde me muevo, en la soledad de una pantalla en mi trabajo, en mi hogar o en cualquier lado con el celular, se vendía -o elegí convencerme de- la idea de que comprar juegos era lo máximo. Debe ser un estilo de vida el de los gamers ¿no? existe bundles de juegos, así como bundles de libros, así como bundles de efectos sonoros, de assets y de planos 3d para gente que, precisamente, se dedica a esos determinados hobbys. Y también he comprado libros en digital y también he comprado bibliotecas de audio libre de derechos (esto último, más por trabajo que por uso personal) pero la constante siempre fueron juegos. Y ofertas. Y entre más alto el porcentaje que sustraen del precio sugerido, más atractivo se me hace ir y comprar un juego. O dos. O diez. O dos paquetes.

 

De eso tiene cara el vicio: de una atracción tan colorida pero tan vacía.

 

Y suena fatalista, pero creo que es más como para poner un faro en la neblina. Quizá debiera de ser más activo en linea y poder compartir mi hobby con otros desadaptados sociales, o con miembros plenos de la sociedad. Pero creo que en ocasiones este mundo está formado por las voces más rimbombantes y las más estruendosas, y me convenzo cada día de que los sujetos que estamos en este hobby/adicción somos los que estamos pasando tiempo tratando de lidiar con el tremendo backlog que tenemos ¿Y como se lidia con ello? Jugando.

 

Yo le digo a mis hijos que es bastante absurdo ver a un tipo en youtube jugar, porque después de todo el quilombo que yo pasé y que no quiero que pasen, bien puede uno conseguirles el juego de moda, o uno mejor, mucho mejor. Después de todo cada día salen aproximadamente siete videojuegos al día: alguno debe ser bueno ¿No? No todo puede ser una burbuja tan miserable y patética provocada por unos sujetos que se dedican a fingir sorpresa por el típico juego de moda. Alguna vez mi hija me invitó a ver a uno de esos personajes jugar algo del universo de FNAF y hasta yo notaba que sus espantos eran fingidos. Ha de ser monstruoso y redundante hasta el absurdo dedicarte a subir videos donde finges jugar y emocionarte. Justo como un empleo normal.

 

Pero ni el youtuber ni nadie tiene la culpa, salvo nosotros por espectadores que no piden más. Al final todo puede reducirse a que me digan y me caguen a palos con frases tipo "Buscate un server de discord de tal" o "Es que lo tuyo es de nicho"

 

¿¡Y ENTONCES DONDE QUEDA EL DICHOSO ESTILO DE VIDA "GAMER"!? 

 

Patrañeros. Los servidores de discord son solo fosos donde botan todos los memes de la temporada (Y una temporada dura casi una semana) y si no, solo son fanbases latinas donde Undertale (Disclaimer, no menosprecio a Undertale ni a ninguna comunidad adscrita al mismo) es la cúspide del gaming. Y si fueran fans de Nintendo, entonces dirán que Zelda es la cúspide del gaming. El interés general se ha reducido un par de temas, y como buena población que llegó tarde a este hobby, desprecian todo lo que no sea popular. He visto comentarios que desprecian a los juegos de turnos solo por lentos, siendo que muchos títulos pertenecientes al género han sido aclamados por la crítica, pero como a Juan no le gusta pensar, sino machacar botones hasta que la pantalla diga que ganó...

 

El vicio se vive en solitario, así se vive, tiene cara de exclusión, de apestado. No eres un jugador social, porque así existe la distinción: juegas por convivir o juegas porque tienes ahí una necesidad de encontrar algo en los juegos, algo que no está en tu alrededor. He oído testimonios de gente que dice que los videojuegos los acompañaron en una época dura de sus vidas: el duelo, la carencia, el abandono. Yo no puedo decir que los juegos hayan llenado un duelo, pero quizá si un abandono o una carencia de algo. Lo identifiqué, pero no lo puedo paliar ni con X cantidad de juegos que ni siquiera poseo. Hay otros que si poseo y que si sanaron un poco mi soledad: el juntar el dinero de mis domingos para ir a una de esas mega papelerías y buscar el juego más económico y llegar a instalarlo. El Codename Panzers, por ejemplo, o el Patrician III, que hasta día de hoy los recuerdo con cariño, a uno más que a otro, pero sigue siendo importante.

 

¿Qué cara tiene el vicio? Tiene cara de tardes de andar para llegar a lo más dulce que te sabe a gloria pero que luego te deja ligeramente vacío, porque a veces no es que te guste jugar sino simplemente poseer aquello que representa una idea: la idea de pertenecer a un grupo, pero sinceramente, nunca pertenecí como tal a un grupo porque a nadie le interesaba eso cuando yo tenía tiempo, y ahora que tengo tiempo, ese interés se ha esfumado en mil propuestas que solo se reducen a una o dos preferidas por el público, y es tanta mi misantropía que me niego a encajar dentro de esos grupos para encubrir mi vergüenza o mi orgullo solo por querer una pizca de atención.

 

Llevo un chingo de juegos comprados, demasiados. A día de hoy solo los contemplo y me imagino una interesante historia donde fundo una comunidad digital para los que somos así de maníacos, donde podamos reunirnos, como los ancestros alrededor de una hoguera, y podamos revivir un juego viejo en su modo en línea, no sé, cual sea, sin necesidad de competir, sin necesidad de flexear mods (o atipujar tantos mods como podamos) y sin necesidad de hacerlo un fenómeno mediático o viral. Alguno se acercará y le comentará a la comunidad que nunca pudo experimentar tal juego en línea porque no tenía con quien, y que todos podamos acordar una noche de partidas para que pueda sentirse realizado como a mi me gustaría sentirme realizado.

 

Y entonces para fuera del círculo seremos anónimos, quizá, porque nos cubriremos con nicknames y nuestra identidad quedará relegada a las conversaciones que tengamos antes de jugar. Entonces seremos un grupo que hablará de su vicio y del suplicio y podrán ser libres por un rato.

 

Le daríamos una cara al vicio: será el rostro de los tipos que querían jugar de todo y encontraron, mucho tiempo después, con quien poder jugar y compartir su pasión.

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